La finca de Can Guilera se encuentra en el entorno del pueblo de Sant Pau d’Ordal, en las laderas del Massís del Ordal. Los viñedos tienen una altitud de entre 250 y 350 metros, y se disponen en terrazas, también llamadas comas. El nombre “Coma Romà” surge a partir de este hecho. Las comas o terrazas están orientadas a mediodía, siguiendo las ondulaciones del terreno y cubriendo la quebrada orografía de la sierra de Ordal.

Las viñas de la Heretat Can Guilera están asentadas en suelos de la era terciaria. Destaca la presencia de sedimentos y fósiles marinos, que dan testimonio de su pasado geológico. Se trata de suelos pobres en materia orgánica y situados sobre un lecho de piedra caliza. Este tipo de terreno da unos rendimientos bajos, pero en cambio las uvas tienen unas propiedades muy apreciadas. Así, el terreno ya es la primera base para obtener vinos de alta calidad.


El vino siempre está ligado a la tierra. Debe ser un reflejo del lugar donde nace, de su tierra y del carácter del territorio. Es por ello que la familia Guilera cuida mucho el entorno. La naturaleza da los mejores resultados cuando se respeta. Siguiendo esta filosofía, los viñedos de Coma Romà se cultivan siguiendo el cultivo biológico certificado. También se combinan los trabajos en la viña y en la bodega con las fases lunares, tal como hacían nuestros antepasados. El propósito es recuperar la autenticidad en su máxima expresión.


Después de un riguroso proceso de selección de los viñedos y del momento justo de maduración, se escoge una pequeña parte de la producción de uva. El vino Coma Romà se elabora con la parte más exclusiva de toda la producción de la finca. Porque la voluntad es sacar al mercado sólo los mejores vinos.